El Último Round / La política de la muerte

Por: Jessica Dos Santos Jardim

Hace unas semanas, en mi trabajo (con el Estado) nos cambiaron de seguro: de la Previsora a Pirámide.

Posteriormente, decidieron incrementar la póliza (dada la reconversión monetaria, el aumento salarial, etc.) y la cosa quedó así:

  • Cobertura: 1200 Bs Soberanos.
  • Maternidad: 600 Bs Soberanos.
  • Entrega de medicamentos por farmacia (limite mensual): 150 Bs Soberanos.
  • Gastos funerarios: 500 Bs Soberanos.

Por aquellos días, intenté cuadrar una cita médica: Ninguna bajaba de mil soberanos. Es decir, la cobertura total (anual) de mi seguro no me alcanza para cubrir ni siquiera una consulta.

A la par, los hospitales públicos de la ciudad están abarrotados de verdaderas emergencias, se encuentra en una suerte de paro parcial (por insumos, por la tabla salarial, por lo que sea y cuando sea).

Mientras que varios CDI que antes solían resolver (el Salvador Allende en Chuao o el Amelia Blanco en la Avenida Andrés Bello) se encuentra en remodelación desde hace una chorrera de meses, y otros (el Bolívar y Martí en Propatria) están pelados. Mientras que, paradójicamente, el de Fuerte Tiuna tiene de todo.

Sin embargo, lo peor llegó días después:

En las redes de 15yÚltimo decidimos hacer una encuesta para determinar cuáles productos y/o servicios se estaban cobrando únicamente en dólares (sin siquiera aceptar el cambio en Bs de acuerdo al mercado paralelo) y entre las respuestas figuraron las siguientes:

  • Consulta dermatológica en Clínicas Caracas 8$: únicamente en efectivo.
  • Un tratamiento de conducto (odontología) 100$: Efectivo o transferencia.
  • Aplicación de plasma rico en plaquetas para una artrosis de rodilla: 110 $ por cada sesión.
  • Vacunas: hepatitis 40$ y neumococo 60$.

Y pare usted de contar.

Justamente entonces, a un ser cercano le entregaron el presupuesto para una serie de quimioterapias: 6 mil dólares, parte en efectivo, parte en transferencia. Menos de 72 horas para cancelar. O el monto variaría.

Al mismo tiempo, verifique que existen seguros venezolanos que ofrecen pólizas en dólares con costos que rondan entre los $1.700 y $2.500, una opción que algunos venezolanos en el exterior le costean a sus familiares residentes en el país. Pero que, en definitiva, y como todo, es imposible para cualquier asalariado.

Unos y otros se burlan de la Constitución: “La única unidad monetaria de la República Bolivariana de Venezuela es el bolívar” (artículo 318).

Ya años atrás solían hacerlo a la hora de vender inmuebles y afines (el presidente, de hecho, lo reconoció, como si nada, días atrás durante el relanzamiento del Petro), pero hoy ocurre con absolutamente todo. Mientras tanto, ni el medio Petro de Maduro ni  los 75$ de Henri Falcón alcanzan o alcanzarían para nada.

Para ñapa, a inicio de mes, un familiar falleció: 22 mil Bs Soberanos los servicios funerarios y 14 mil Bs Soberanos la cremación… porque la parcela, solo la parcela, oscilaba entre los 300 y 600 dólares.

“Pareciera que hoy se impone la política de la muerte, por mucho que la vida insista en negarse”, pensé, mientras recordaba la frase de una de mis crónicas favoritas (aunque nada tenga que ver con este tema): «La realidad y la ficción andan abrazadas por las calles. La muerte se metió en la vida y nos tiene confundidos»

  • “Uno ve cosas desde afuera y sabe que son difíciles, pero pareciera que para conocer la dimensión exacta de su complejidad es necesario que nos toquen la piel. Hay que hacer algo, todo es un desastre”, le dije a una amiga, en medio de la paridera.
  • “Pero, si no se ha logrado controlar los precios dizque acordados de 30 productos… ¿Tú crees que harán algo con lo demás?”, me respondió.

Ahora, lo más incomprensible del asunto ocurrió en el ínterin:

“Eso ha sido así toda la vida”, “En otros países es igual o peor”, “Eso pasa por no aplicar la medicina preventiva”, “Pero el Barrio Adentro por mi casa funciona perfecto”, “Uno no puede pagar en dólares, si lo haces eres cómplice”, fueron algunas de las frases que escuche de panas chavistas que creen que estos dramas no existen, que se le debe pedir comprensión a quien ve a su padre morir por falta de plata, que el dolor se alivia porque en Argentina o en Chile también ocurren estas cosas, o que la culpa siempre es del muerto porque no se cuido o del hijo que tuvo que tragarse el llanto para ocuparse de parir unos malditos dólares.

En efecto, puede que yo no resuelva nada escribiendo esto, “quejándome de todo”, “haciéndole el juego a las matrices impuestas” (como dicen los mismos), pero estoy segura que ellos tampoco aportan un coño arremetiendo contra los jodidos, atacándolos, porque, de una u otra forma, dicen algo que se torna difícil de reconocer.

Mientras que, varios panas de oposición, no dudaron en soltar, ante todos los casos, su magistral “bien hecho, ojalá se enfermen todos, ¿no querían patria? ¿No votaron por bla bla bla bla?” y hasta aseguraron que por eso es necesario que el jalabolas que “gobierna” Puerto Rico se preste de “puente” para una intervención.

Creo que a ambos los une la misma insania mental: ¡Y, por mi, se pueden ir de largo al carajo!

Otros, espero y aspiro, que sigamos intentando cambiar las cosas o por lo menos, como mínimo: apostando a la empatía, para ver si algún día logramos que nuevamente “sea humana la humanidad”.

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