¡Que no se rompa esta soga!

Por: Jessica Dos Santos Jardim

            Tras los anuncios económicos del pasado 17 de agosto, se ha desatado una ola de advertencias y amenazas: cierres de empresas, despidos injustificados, cambios en las condiciones de trabajo, entre otros.

Hoy, con o sin razón, las intimidaciones empiezan a materializarse: Nelida Cordero, Vocera Nacional de la Organización de Trabajadores Residenciales Unidos por Venezuela, lo certifica.

“Los patronos quisieron empezar por la soga más delgada y esa somos nosotras: las trabajadoras residenciales, antes mal llamadas conserjes”, afirma.

Nelida nos cuenta que el pasado domingo 26 de agosto, realizaron una asamblea, donde solo hubo un punto en común: “Muchísimas denuncias de compañeras porque los patronos quieren negociar nuestra renuncia pues según ellos no pueden cumplir con los pasivos laborales”.

“Los patronos dicen que nos pueden pagar un poquitico más, o un bono, para que negociemos nuestra salida.  Incluso nos proponen quedarnos en la vivienda el tiempo necesario (es decir, más de los 3 meses que establece la ley) mientras resolvemos a donde irnos. Agregan que quizás en ese tiempo se podría negociar un reenganche, pero con el salario viejo, tres meses de prueba, todo desde cero”, relata.

Según Nelida, a estos patronos poco o nada les importa que el gobierno haya afirmado que asumirá el diferencial en las nóminas privadas por 90 días.

“La mayoría no está de acuerdo con inscribirnos en el sistema patria, se niegan a hacerlo. Nosotras de forma individual, como trabajadoras, lo hemos hecho. Pero, más allá de la información que una coloca ahí, tiene que haber un pronunciamiento oficial del Ministerio de Trabajo, de nuestro gobierno, en defensa de la inamovilidad laboral. Mira, acá a la gente se le olvida rápido lo que pasa y nosotras no queremos ser olvidadas”, me dice.

Por eso, esta mujer asegura que las trabajadoras residenciales no cederán ante ninguna manipulación. “Nosotras nos negamos a esta negociación, cada trabajadora, cada conserjería, será una trinchera de lucha. Nos movilizaremos a la Asamblea Nacional Constituyente y también hacia el Ministerio del Trabajo pues consideramos que se nos debe garantizar nuestros derechos laborales”.

Sin embargo, algunas se han visto contra la espada y la pared. “En la organización donde yo hago vida hay dos compañeras a quienes ya les dieron la carta de despido y orden de desalojo. Ellas fueron al Ministerio de Trabajo, pero tienen que esperar a ser atendidas según su terminal de cedula. La  mayoría tiene presiones fuertes, nos coaccionan violentamente para que seamos nosotras quienes renunciemos”

Ante esto, Nelida afirma que el problema va más allá de la plata. “Ellos quieren sacarse una espinita. Nosotras nos dimos nuestra propia ley, la creamos junto a Chávez un 8 de enero del año 2011. Desde entonces, ellos piensan que nos sobreprotegieron, nunca estuvieron de acuerdo con que se nos incluyera en el salario mínimo, porque antes ganábamos una miseria, cada edificio decidía cuanto pagarnos, los cestatickets no existían, tampoco las condiciones para ejercer las tareas, éramos victimas de despidos a cada rato. Eso se acabó, pero ahora los patrones arremeten”.

Esta trabajadora residencial afirma, sin duda alguna, que detrás de esto se encuentra Elías Santana. “Él viene reuniéndose con los patrones consecutivamente y fue quien planteó en palabras textuales: hay que reventar esto por el eslabón más débil (…) Yo lo conozco bien, ya me he enfrentado con él, en la radio, en la calle, ese señor esta puesto para intentar hacernos daño una y otra vez, siempre que pueda”.

Elías Santana fue candidato a la Alcaldía del municipio Sucre, es director de Radio Comunidad y representante de una ONG llamada Micondominio.com. En su twitter, anda realizando una encuesta precisamente para consultarle a los propietarios ¿Qué considera debe restringirse en la vida de su condominio? La trabajadora residencial, el vigilante, etc.

Además, este político ha exhortado al gobierno a “subsidiar el salario de los conserjes y personal de vigilancia de más de 235 mil comunidades residenciales registradas en todo el territorio nacional”

No obstante, con o sin Santana, los casos se repiten a lo largo y ancho del territorio nacional, y afectan, con mucha más fuerza, a los más débiles entre los débiles. De más está decir que en este contexto, la protección del obrero no se puede negociar… ni debe esperar el terminal de la cédula. Que no se rompa esta soga.

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