Laguna cambiaria y un comentario sobre el anclaje del bolívar soberano a El Petro

Por: Pasqualina Curcio

Laguna cambiaria:

1 Son tiempos de cambio, de grandes decisiones. De lo nuevo.

2 Despenalizar las operaciones cambiarias entre particulares, es decir, otorgarles un espacio para que libremente puedan comprar y vender sus propias divisas forma parte de lo nuevo. Ya no tendrán la excusa, sobre todo los capitales industriales y financieros transnacionales, de no “poder” traer sus divisas, y es que se “quejaban” de no tener dónde transarlas lícitamente y con la confianza que les genera el “mercado”.

3 Al derogar la Ley del Régimen Cambiario y sus Ilícitos también se dejó sin efecto el actual régimen cambiario. Por ejemplo, quedó derogado el artículo 4: “Las divisas autorizadas o liquidadas a través de los mecanismos administrados por las autoridades competentes del régimen de administración de divisas provenientes del patrimonio público estarán sometidas a las regulaciones y restricciones establecidas en este Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley”.

4 Pero al no estar vigente la ley no hay marco jurídico que norme el uso de las divisas del sector público, tanto las que ingresan por las exportaciones que realiza el Estado, como las que provienen del endeudamiento público externo. Dirían los abogados: quedó un vacío legal.

5 El principal cambio en esta decisión histórica, no fue solo despenalizar las operaciones cambiarias entre particulares, sino reafirmar que el Estado no asignará una sola divisa de las suyas al sector privado. Eso entendimos.

6 En vista de la necesidad apremiante de resolver el vacío legal y de normar la materia, reiteramos nuestra propuesta de una ley orgánica que además de explicitar la decisión de no seguir transfiriendo la renta petrolera a los capitales privados, establezca anualmente y por mandato constitucional el presupuesto de ingresos y uso de las divisas. Ley cuya ejecución debe ser sometida a la contraloría general y también a la social. Al fin y al cabo no son 4 lochas, y aunque lo sean.

7 Conocer cuántas divisas ingresaron, en qué se usaron, a cuáles objetivos y metas del Plan de la Patria atienden, qué organismo público las ejecutó, a qué precio internacional importó los bienes y servicios, qué compró, a quién le compró y dónde fueron a parar los productos, constituye un gran cambio. Sería, sin dudas, algo nuevo.

En cuanto al anclaje del Bolívar Soberano a El Petro: 

Anclar es sujetar algo firmemente al suelo o a otro lugar. Así lo define la Real Academia Española. En términos económicos, los mismos reales académicos de nuestra lengua la definen como “fijar el valor de un bien o de un servicio para evitar que su fluctuación incida sobre otros valores”.

También se refieren los académicos a lo que denominan “faltar un ancla” y lo definen como “romperse o desprenderse del fondo haciéndose inútil”. Para que un ancla cumpla su objetivo deben darse dos condiciones, especialmente en medio de un fuerte temporal: 1) que sea una buena ancla, que no se rompa, o que nadie logre romperla; 2) que se sujete en un lugar firme, no movible. Al echar anclas no es igual que ésta llegue al fondo o que se sujete en una boya, a menos de que exista total certeza de que esa boya esté muy bien aferrada al fondo.

Echar ancla al bolívar, en medio de este tsunami, debe garantizar que su material sea lo suficientemente resistente para evitar que las tenazas que diariamente aparecen en los portales web logren romperla. Debe garantizar también que el ancla llegue a un lugar firme.

Si anclar el bolívar al petro se está entendiendo como fijar un valor de la moneda con respecto al mencionado criptoactivo, se requiere una tasa de conversión, la cual debe fijar y establecer la autoridad monetaria. Esta tasa equivale al ancla. Cómo se calculará dicha tasa garantizará que pueda ser sometida o no a las tenazas de los portales web.

¿Se utilizará como referencia el tipo de cambio del Dicom, de la anunciada tasa para las casas de cambio, el implícito, o será tan arbitrario como el nivel de salarios que soñamos para los venezolanos? Cualquiera de estas modalidades, en medio de esta ola gigantesca, pudiese ser vulnerada por nuevos portales web.

¿Se referenciará el valor del bolívar con respecto al petro en función de las cantidades de ambos, es decir, se realizará una equivalencia entre la cantidad de bolívares que circulan actualmente en la economía con respecto a la cantidad de petros? ¿Cuántos petros se han minado, o pre minado? ¿Minar y minar petros, en esta equivalencia, apreciará el bolívar? ¿Será buena la calidad del material minado, o por el contrario hará agua, o tal vez burbujas?

Garantizar que el petro esté muy bien aferrado al fondo, es también condición para no “faltar el ancla” y llevar este barco a buen puerto.

En este relato los protagonistas son el barco, el ancla y el fondo (o boya). Equivalen al bolívar, la tasa de conversión y el petróleo (o petro). Los barcos jamás cumplen la función del fondo, porque de él se aferran, no intercambian roles. Entendemos, entonces, que no se intercambiarán bolívares por petros. De ser así, el relato cambiaría, sería el de un portaaviones llevando divisas hacia islas paradisíacas.

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