Actividad no petrolera: ¿quiénes crecen?

Por: Elio Córdova Z.

Al desagregar el PIB no petrolero, para revisar cuáles son los sectores económicos que han motorizando el “crecimiento”, se observa un comportamiento que bien podría considerarse como una expresión del deterioro del aparato productivo, sobre todo, de aquellos sectores que permitirían la creación de productos exportables; los cuales, han empeorado en términos relativos, en favor de los sectores como: los servicios financieros, el comercio, las comunicaciones. Productos estos que no son generadores potenciales de divisas, aumentando así, la dependencia productiva y fiscal sobre el petróleo.

Los sectores beneficiados, en términos relativos, han sido el comercio (muchas empresas productivas se han transformado en empresas comerciales de importación), la construcción, las comunicaciones y las financieras, que no son medulares para el desarrollo, sino que viven de la demanda cautiva interna, generada directa o indirectamente del gasto del Gobierno.

La caída de las actividades productivas −como la manufactura− impacta negativamente sobre la balanza comercial. Para el año 1997, las exportaciones de bienes FOB petroleras representaba un 77%, mientras que las no petroleras se ubicaban en un 23% con respecto a las exportaciones totales [1].

Producto Interno Bruto (PIB) en términos porcentuales
Actividad no petrolera
 Precios constantes de 1997

Para el año 2014 la economía venezolana se volvió más rentista, ya que las exportaciones petroleras crecieron hasta representar un 96%, mientras que las exportaciones no petroleras decrecieron hasta un pírrico 4%, generando profundos desequilibrios que se expresan a través del tipo de cambio, en los niveles de producción nacional, escasez de productos básicos, las reservas internacionales, entre otros. En fin, se fortalece una situación de carácter estructural que amerita atención, si bien es cierto, no es nuevo el problema, no es menos cierto que de no atenderse se torna cada vez más complejo y su recuperación exige tiempo, no hay fórmulas mágicas ni recetas que lo resuelvan de un día para otro.

Y es precisamente esa lectura la que permite avizorar desde nuestra realidad económica, política y social, que manifestaciones de turbulencia en la economía mundial, como la crisis suscitada en el corazón financiero de los Estados Unidos, podrían representar señales de agotamiento del modelo de crecimiento implementado −hasta ahora− por la economía venezolana, fundamentado exclusivamente en la renta petrolera, para sostener como veremos a continuación ingentes importaciones llevadas a cabo por los agentes económicos. Preocupación latente en el máximo líder de la Revolución bolivariana que se deja ver en su discurso:

“He querido traer estas ideas y reflexiones a ‘Las Líneas de Chávez’, para con ello motivar a todos ustedes, compatriotas que me leen, a seguir al detalle la evolución de la llamada ‘crisis perfecta’, que si bien no nos ha tocado aún, gracias a las decisiones políticas y económicas que la Revolución bolivariana viene tomando desde hace varios años, va llegando ya el momento estratégico en que sus impactos comenzarán a sentirse en Venezuela. Sin embargo, el gobierno revolucionario, con el apoyo del pueblo y los trabajadores, los campesinos, las mujeres, los estudiantes, la juventud, los partidos revolucionarios y la Fuerza Armada Bolivariana, continuará tomando a tiempo las medidas necesarias para asegurar la continuidad de los planes de desarrollo nacional” [2].

Indudablemente que esta nueva fase del Gobierno bolivariano que inició con la presidencia de Nicolás Maduro tiene como objetivo fundamental generar las políticas necesarias para diversificar el aparato productivo, puesto que, todo pareciera apuntar al agotamiento del modelo de crecimiento y desarrollo sustentado única y exclusivamente en la renta petrolera, de la cual de cada 100$ dólares, 96$ ingresan al país por la venta de petróleo.

Exportaciones de Bienes FOB

Paradójicamente, como hemos podido observar en la representación gráfica de arriba, el sector privado nacional, de cada 100$ produce 4$ vendiendo al resto del mundo. Para el 2014 el consumo de divisas por importaciones CIF [3] del sector privado es de un 50%, es decir, de cada 100$ que la economía venezolana destina a comprar en el resto del mundo, 50$ son empleados por el sector privado. Existe una irracional y clara desproporción entre lo requerido para importar y exportar bienes.

Al desagregar las importaciones totales se observa que el 21% de las importaciones se destinan al consumo final, productos terminados que van directamente a la fase de comercialización. Un 58% de las importaciones se corresponde a consumo intermedio, el cual hace referencia a materia prima y productos semielaborados que sirven de insumos para el funcionamiento del proceso productivo interno del país. Un 21% se designa para adquirir maquinarias y equipos, tecnologías necesarias para optimizar el proceso productivo. En resumen, tenemos que aproximadamente un 79% de las importaciones lo amerita la economía nacional para poder sostener un determinado ritmo de producción. Situación que refleja con perfecta claridad el carácter parasitario y dependiente del sector privado con la renta petrolera para poder sobrevivir artificialmente en un mercado de tendencia oligopólica y monopólica.

Importaciones de Bienes CIF

Por otro lado, hay que resaltar el notorio incremento que refleja el sector público en el consumo de divisas para las compras en el resto del mundo. Para el año 1997, de cada 100$ destinados a importar, 13$ eran empleados por la administración pública. A partir del año 2004 la administración pública comienza a incrementar el número de dólares que consume mediante las importaciones. Como podemos apreciar en la gráfica, en el año 2014 la línea correspondiente a las importaciones del Estado se intersectan con la línea de importaciones privadas. Ello se enmarca en la política de compras masivas de alimentos, medicinas, entre otros, que ha venido realizando el Gobierno nacional para abastecer el mercado interno en vista de la incapacidad de nuestro sector privado por generar valor agregado, producción en nuestro país.

Todo este complejo cuadro descrito hasta los momentos, nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del modelo de crecimiento económico y social vigente en nuestro país en aras de replantear una  nueva política económica, dando un paso atrás, como una etapa del proceso de transición del capitalismo al socialismo, sin traicionarlo, pero garantizando la oferta de empleo, producción y consumo que mantenga a los sectores populares involucrados y movilizados. Con el objetivo central de construir las acciones necesarias y estratégicas para evitar un aborto histórico y poder fortalecer, reimpulsar los avances consolidados en la primera etapa del proceso. El punto de partida es volver a los planteamientos fundamentales de la propuesta de Chávez de 1998. Un sistema económico humanista, autogestionario y competitivo.

Notas y referencias

[1] El total de exportaciones de bienes FOB es igual a la sumatoria de las exportaciones petroleras y no petroleras.

[2] Chávez F., Hugo (2009). Las líneas de Chávez. La crisis perfecta. Tomo I. N° 14. 16 de marzo de 2009. República Bolivariana de Venezuela: Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información.

[3] CIF es una abreviatura del inglés “Cost Insurance and Freight”, o “costo, seguro y flete”. El cual hace referencia al valor que el vendedor aporta, cubriendo los costos que se generan por transportar la mercancía, por vía marítima al puerto de destino.